Bienvenidos a mi blog. En él podremos compartir sobre cultura, comunicación, turismo, música, lo actual y algo de retro. Con respeto nos llevaremos bien.
viernes, 30 de agosto de 2013
Epistemología
http://www.ts.ucr.ac.cr/binarios/docente/pd-000186.pdf
http://www.revistas.uchile.cl/index.php/CDM/article/viewFile/26135/27433
http://liberdadyconciencia.blogspot.com/2012/03/concepto-y-campo-de-estudio-de-la.html
lunes, 1 de julio de 2013
Sociedad de la Información
Sociedad de la
información
http://www.ecured.cu/index.php/Sociedad_de_la_información
SURGIMIENTO
Los acontecimientos surgidos a partir del desarrollo
tecnológico acaecido en las últimas décadas ha llevado a que no pocas personas
piensen que el mundo se halla en un período de revolución tecnológica en la que
las nuevas tecnologías han contribuido a la transformación de la sociedad no
solamente en los aspectos puramente económicos sino en todo su conjunto y que
por ello es posible definir lo que se conoce como Sociedad de la Información.
Al respecto es muy importante señalar que la transformación de la sociedad en
estos tiempos de cambio tecnológico no se debe solamente a la presencia de
nuevas tecnologías sino a otros factores políticos, económicos y sociales de
mucha importancia.
Los orígenes del concepto de Sociedad de la Información se
remontan a la década de los años 60 cuando comenzó a observarse que la Sociedad
Industrial empezaba a evolucionar hacia un nuevo modelo, en la que el control y
la optimización de los procesos industriales es reemplazado por el procesamiento
y manejo de la información.
En esa época con el Informe “Towards the Information
Society” del Ministerio de Industria y Comercio de Japón ya se comenzó a
manejar el término de “Sociedad de la Información”. Posteriormente en 1973, el
sociólogo estadounidense Daniel Bell introdujo la noción de la «sociedad de
información» en su libro "El advenimiento de la sociedad
post-industrial", donde formula que el eje principal de ésta será el
conocimiento teórico y advierte que los servicios basados en el conocimiento
habrían de convertirse en la estructura central de la nueva economía y de una
sociedad apuntalada en la información. Más adelante, a finales de la década de
los años 70 autores como John Naisbitt en su libro “Megatrends” y Simón Nora y
Alain Minc en un informe encargado por el presidente francés, divulgado en 1978
(conocido como informe Nora-Minc con el título: "Informatización de la
Sociedad") en el que se daba una visión increíblemente precisa de la
evolución tecnológica y en que además se introdujo por vez primera el término
“Telematique” contribuyeron a la difusión inicial del concepto que ha sido
posteriormente muy empleado e incluso ampliado dando lugar a otros como el de
“Sociedad del Conocimiento” y últimamente el de “Sociedad Red”.
Dada la importancia y vigencia de la temática es muy
conveniente profundizar en las diferentes facetas asociadas al concepto. Es
necesario así además de establecer con precisión la definición del concepto,
presentar los elementos fundamentales que motivaron su surgimiento y las
implicaciones actuales del mismo. Un pálido reflejo de ello es que sobre las
temáticas asociadas a la Sociedad de la Información se ha desarrollado en los
últimos años la denominada “Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información”
organizada por las Naciones Unidad y que ha tenido dos fases (diciembre 2003
Ginebra, noviembre 2005 Túnez).
El objetivo de la Fase de Ginebra fue redactar y propiciar
una clara declaración de voluntad política, y tomar medidas concretas para
preparar los fundamentos de la Sociedad de la Información para todos y que
tenga en cuenta los distintos intereses en juego.
A esta fase asistieron cerca de 50 jefes de Estado o
Gobierno y Vicepresidentes, 82 Ministros y 26 Viceministros de 175 países, así
como representantes de organizaciones internacionales, el sector privado y la
sociedad civil, que proporcionaron apoyo político a la Declaración de
Principios de Ginebra y el Plan de Acción de Ginebra, que se aprobaron el 12 de
diciembre de 2003. Más de 11 000 participantes de 175 países asistieron a la Cumbre
y a los eventos conexos.
El objetivo de la segunda fase fue poner en marcha el Plan
de Acción de Ginebra y hallar soluciones y alcanzar acuerdos en los campos de
gobierno de Internet, mecanismos de financiación y el seguimiento y la
aplicación de los documentos de Ginebra y Túnez. A la Fase de Túnez de la CMSI
asistieron cerca de 50 jefes de Estado o Gobierno y Vicepresidentes y 197
Ministros, Viceministros y Subsecretarios de 174 países, así como
representantes de organizaciones internacionales, el sector privado y la
sociedad civil, que proporcionaron apoyo político al Compromiso de Túnez y al
Programa de Acciones de Túnez para la Sociedad de la Información, que se
aprobaron el 18 de noviembre de 2005. Más de 19 000 participantes de 174 países
asistieron a la Cumbre y a los eventos conexos.
En esta cumbre en la que participó nuestro país fueron
debatidas muchas aristas asociadas al concepto y la misma se convirtió en un
lugar en donde existió un alto nivel de confrontación entre los países ricos y
los subdesarrollados. Fueron debatidos entre otros, temas asociados a la
inclusión digital, a la brecha digital entre países ricos y pobres, al gobierno
de Internet, Nuestro país en las sendas presentaciones en ambas fases destacó
que lo importante no era la tecnología en sí pues por sí sola no puede resolver
la existencia de desigualdades extremas no sólo en el ámbito de las tecnologías
de la Información y comunicaciones, sino en la existencia de desigualdades
extremas vinculadas a problemas sociales más fundamentales y profundos.
SOCIEDAD DE LA
INFORMACIÓN
El concepto de sociedad de la información fue creado por
Machlup (1962), que concluía que el número de personas que se dedicaban a
manejar y procesar información era mayor que el de los empleados que realizaban
tareas basadas en un esfuerzo físico.[ Comisión Económica para América Latina y
el Caribe (CEPAL) División de Desarrollo Productivo y Empresarial Programa
Sociedad de la Información “La sociedad de la información en América Latina y
el Caribe: Desarrollo de las tecnologías y tecnologías para el desarrollo. “ Santiago,
Chile, febrero de 2008]
La definición de Sociedad de la Información presenta
numerosos matices que son destacados por Murelaga.. Al respecto es conveniente
destacar que quizás una definición que por ser de las primeras se destaca por
su claridad es la enunciada por el Ministerio de Ciencias de Portugal en 1997.
Es muy conveniente notar el hecho de que la definición anterior destaca la
socialización de la información en el sentido de que se vive en una red de
informaciones en la que los recursos son accesibles desde diferentes individuos
o instancias. Por supuesto que existen otras definiciones posibles, incluso
algunas que intentan definir a la Sociedad de la Información como una
ideología. Ejemplo de ello es la que puede hallarse en la conocida Wikipedia.
En ella se establece lo siguiente: “Podemos definir sociedad de la información
como una ideología basada en los marcos mentales del progreso, el crecimiento y
la modernidad, desarrollada a partir del siglo XVIII, apoyándose en distintas
tendencias y cambios tanto científicos como tecnológicos impulsados en gran
medida por la innovación en el terreno militar e industrial capitalista. Para
comprender lo que es la sociedad de la información es preciso advertir las
líneas de continuidad entre las innovaciones tecnológicas de la actualidad y la
preeminencia del cálculo -la automatización del pensamiento-, el lenguaje
universal -la mathesis universalis y la representación matemática de la
realidad-, la estadística -la clasificación y categorización de grupos e
individuos para prevenir desviaciones a la norma-, la gestión científica de la
sociedad, la cartografía científica de los territorios y el post industrialismo
-que sitúa al conocimiento y la información como fuentes de riqueza. Se trata
de un modelo social fundado en la introducción de nuevas tecnologías en todos
los aspectos de la sociedad, desde la organización de la economía hoy
globalizada hasta la mediación en las relaciones sociales, dando lugar a una
sociedad planificada y regida por estándares de normalidad tal y como leemos en
Un mundo vigilado, de Armand Mattelart.” Como se aprecia definir “sociedad de
la información” ha presentado la característica de presentarse con una
diversidad de enfoques. No obstante es usual que se presente el término como
sinónimo de progreso social, de eficiencia y productividad aunque la práctica
establece, como se expresaba por nuestro país en la Cumbre Mundial, que la
tecnología por sí sola no es capaz de eliminar las desigualdades sociales.
Otro
elemento importante a destacar es que desde la perspectiva de la economía
globalizada contemporánea, la sociedad de la información concede a las TIC, en
una visión realmente unilateral, el poder de convertirse en los nuevos motores
de desarrollo y progreso. Frente a esta visión muchos críticos han señalado que
la llamada sociedad de la información no es sino una versión actualizada del
denominado “imperialismo cultural” ejercido desde los países ricos con grandes
recursos en las nuevas tecnologías hacia los pobres que tienen que soportar en
mayor o menor grado una dependencia tecnológica en extremo perjudicial.
De acuerdo con la declaración de principios de la Cumbre de
la Sociedad de la Información, organizada por las Naciones unidas y llevada a
cabo en Ginebra (Suiza) en 2003, la sociedad de la información debe estar
centrada en la persona, integradora y orientada al desarrollo, en que todos
puedan crear, consultar, utilizar y compartir la información y el conocimiento,
para que las personas, las comunidades y los pueblos puedan emplear plenamente
sus posibilidades en la promoción de su desarrollo sostenible y en la mejora de
su calidad de vida, sobre la base de los propósitos y principios de la Carta de
las Naciones Unidas.
PRECURSORES DE LA
INVESTIGACIÓN SOCIAL SOBRE EL TEMA
Básicamente de manos de investigadores de la talla de Alain
Touraine a partir de obras como La sociedad post-industrielle de 1969 o Daniel
Bell con The coming of post-industrial society de 1973. Ambos analizaron los
cambios sociales y económicos en la sociedad de ese tiempo, aproximándose una
nueva etapa en que la centralidad de todo progreso sería acaparada por el
conocimiento, un conocimiento fruto de la aparición de nuevas fuentes de
información y de la posibilidad de acceso a ellas.
Marshall Mcluhan, teórico de la comunicación, académico e
investigador de la Universidad de Toronto Canadá ha pasado a la posteridad como
uno de los grandes visionarios de la presente y futura sociedad de la
información. Durante el final de los años 1960 y principios de los 1970,
Mcluhan acuñó el término aldea global para describir la interconectividad
humana a escala global generada por los medios electrónicos de comunicación.
Peter F. Drucker en su libro La sociedad post-capitalista,
de 1974, destacaba la necesidad de generar una teoría económica que colocara al
conocimiento en el centro de la producción de riqueza. En este sentido,
reclamaba para una futura sociedad de la información en la que el recurso
básico sería el saber, que la voluntad de aplicar conocimiento para generar más
conocimiento debía basarse en un elevado esfuerzo de sistematización y
organización.
La Comisión Europea ha hecho uso de la expresión en
múltiples ocasiones y como título de diversas iniciativas, englobando en el
concepto de “sociedad de la información” todos los servicios prestados con los
concursos de las tecnologías de la información y las comunicaciones.
Las mejoras en las comunicaciones se han convertido en un
rasgo fundamental para comprender los parámetros de esta nueva sociedad de la
información. Los ciudadanos pasan a emplear los avances tecnológicos y nuevos
servicios a su alcance para mejorar los diversos aspectos de su vida cotidian.
Esta generalización en el uso de datos e información va acompañada de innovaciones
organizacionales comerciales, sociales y legales, que cambiarán profundamente
la vida en el mundo del trabajo y en la sociedad en general.
Partiendo de las puntualizaciones señaladas con
anterioridad, en líneas generales, actualmente, podríamos hablar de la Sociedad
de la Información como un modo de incidir sobre la importancia que tiene la
presencia de la información en nuestra cultura, una información que se apoya en
los recursos tecnológicos que hacen posible su comunicación y transmisión en
aras de un intercambio global entre diferentes culturas.
POSTURAS ALREDEDOR DE
LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN
La producción y generación de conocimiento conduce a
entornos más igualitarios de libertad. Producir conocimiento y dinamizar la
sociedad a través del conocimiento, podría erosionar las estructuras de poder
jerárquicas ya que el lugar que cada cual ocupara en la sociedad vendría
determinado por factores de competencia o niveles de instrucción, pero no por
razones de jerarquía social como podría ser la pertenencia a una u otra clase
social.
Suman Naresh ha destacado que la disponibilidad de la
información es ya un principio fundamental para que ésta pueda ser más
accesible a todos y en todas partes. De este modo, se producirá un incremento
en el nivel de educación y en el desarrollo socioeconómico de las personas. No
obstante, para evitar caer en los criticables excesos de optimismo, reconoce
que los que en este momento ya están gozando de los beneficios de la Sociedad
de la Información, tienen la responsabilidad ética de fomentar este potencial.
La información que llega con las nuevas tecnologías, desde
su postura, reafirma su valor como un bien social, imprescindible para el
desarrollo al contribuir a la obtención, consolidación y generación del
conocimiento científico.
Nicholas Negroponte afirma que la digitalización de las
comunicaciones internacionales en la Sociedad de la Información trae consigo,
automáticamente, el bienestar y el desarrollo sociales en un nuevo contexto en
el que la democracia pasará a ser más participativa y vital.
La Sociedad de la Información, en la medida que propicia la
comunicación de todos con todos, cambiará y mejorará las relaciones humanas en
la compañía, la empresa o la familia. En conjunto, estos cambios nos
trasladarán de una sociedad muy informada a una muy bien comunicada.
Autores como Douglas Schuler plantea que las comunicaciones
constituyen el corazón de casi todos los aspectos de la vida contemporánea
actual. La Sociedad de la Información, Bill Gates con su obra "Camino al
Futuro" de 1995 se convierte en uno de los principales abanderados en este
aspecto al reconocer las amplias posibilidades educativas que ofrecen las
nuevas tecnologías en la Sociedad de la Información, y esta misma
predisposición ha sido seguida por diversos autores que nos indican claramente
las posibilidades de las nuevas tecnologías y los nuevos canales de
comunicación e información para la sociedad en general y para el terreno
educativo en particular.
BRECHA DIGITAL
El modelo de sociedad esbozado por el concepto de “Sociedad
de la Información” presenta como uno de los principales elementos que echan por
tierra sus preceptos a escala global es que el hecho de la existencia de
grandes diferencias en los niveles de desarrollo económico, social, educacional
que existe a escala planetaria. Estos desniveles conllevan al consiguiente
desnivel en la implantación de las nuevas tecnologías y que provocan una gran
desigualdad en el aprovechamiento de sus posibles beneficios e incluso una
enorme dependencia tecnológica de los países pobres respecto a los ricos. A
esta diferencia se le denomina “Brecha Digital”.
Otro término muy empleado es el de “Inclusión Digital”. Una
definición muy concisa de la misma es aportada por la Wikipedia [14] en la que
se plantea que la misma es “la democratización del acceso a las tecnologías de
la información y la comunicación para permitir la inserción de todos en la
sociedad de la información. La inclusión digital es también la rutina diaria
para maximizar el tiempo y sus posibilidades. Un incluido digital no es aquél
que solamente usa el nuevo lenguaje para intercambiar emails, esto es el mundo
digital. Sino el que usufructúa este soporte para mejorar sus condiciones de
vida y puede tener una postura crítica frente a los criterios que definen las
tecnologías como una panacea social.”
Hay que destacar que para que exista la inclusión digital
hay que poseer los medios necesarios y la cultura necesaria para su uso. Se
necesita una computadora o dispositivo equivalente que posea conexión a la Red
(por lo general Internet) y se necesita dominar estas herramientas. Esto
implica que una persona que no posea una formación básica y los recursos
necesarios no puede pertenecer a la Sociedad de la Información. Esta panorámica
es bastante usual en países subdesarrollados en donde grandes masas marginadas,
incluso en donde el analfabetismo abunda, viven en esta situación.
Al respecto la CEPAL ya en el 2003 en la Conferencia
Ministerial Regional Preparatoria de América Latina y el Caribe para la Cumbre
Mundial sobre la Sociedad de la Información Bávaro, Punta Cana, República
Dominicana, 29 al 31 de enero de 2003 planteaba [15]
...”Cuando se hace referencia a la brecha digital es
necesario distinguir dos dimensiones. La primera es la brecha internacional, que
plantea problemas similares a los habituales en los debates clásicos sobre la
difusión "relativamente lenta e irregular" del progreso tecnológico
desde los países de origen hacia el resto del mundo, así como sobre la
capacidad de actualización y la importancia de no quedar demasiado rezagado.
“...
….”La brecha digital es, en esencia, un subproducto de las
brechas socioeconómicas preexistentes. Es posible analizarla desde diversos
puntos de vista. Si se mide la tasa de penetración de Internet en relación con
el ingreso por habitante en una muestra significativa de países, resulta
evidente que los países latinoamericanos están situados en el tercio inferior
de ambas escalas. Hay una relación directa entre el ingreso y el acceso a
Internet, y los países con menores niveles de ingreso tienden a mostrar tasas
de penetración inferiores.”
Este hecho es la base de la posición de nuestro país en la
Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información. Se necesita una transformación
social como premisa para que se pueda entrar de lleno en la Sociedad de la
Información.
FASES DE LA SOCIEDAD
DE LA INFORMACIÓN
Es posible describir a la Sociedad de la Información en 4
diferentes fases:
1. FASE "ISLA"
En la etapa más temprana, los ordenadores, los sistemas de
telecomunicación y los audiovisuales eran independientes y no se observaba
ningún signo de convergencia. En esta primera fase, denominada “Isla”, los
ordenadores no estaban conectados y sus beneficios eran escasos (mientras que
su tamaño era inmenso) pocos y aislados requerían de grandes conocimientos
técnicos para su manejo. A finales de los 70, los Gobiernos reconocieron la
importancia de las TIC (2) en la industria y financiaron programas especiales.
Durante esta década se completó el despliegue telefónico.
2. FASE
“ARCHIPIÉLAGO"
Comienza en la década de los años 80. Aparecen los
ordenadores personales. Aunque en un primer momento el uso estaba restringido a
algunos profesionales, pero cada vez más personas tenían acceso a los PC y a un
software que buscaba la simplificación de uso. El desarrollo de la
microelectrónica tuvo un gran impacto en diferentes dispositivos (telefonía
digital, vídeos, contestadores automáticos). El correo electrónico comienza a
ser utilizado, pero es el fax el dispositivo que tuvo una mayor difusión. Comienzan
los primeros programas de I+D+I de telecomunicaciones e informática. Es en esta
fase en la que comienzan a detectarse las primeras necesidades de información
dirigidas a la obtención de datos sobre el impacto de las TIC en la
productividad.
3. FASE “CONTINENTES”.
Se caracteriza por la convergencia y la interconexión, Los
pc´s y una multitud de dispositivos (agendas electrónicas, PDA, telefonía
móvil) forman este continente. Son dos los hitos que han caracterizado esta
etapa: el éxito de Internet y de la telefonía móvil. Es en este periodo cuando
son adoptados los términos Sociedad de la Información y Sociedad del
Conocimiento para indicar el conjunto de implicaciones sociales de estas
tecnologías. Todos las aplicaciones relacionadas con Internet: correo
electrónico, navegación, sms, chat aceleran la difusión de “dispositivos
informáticos y de comunicación”. Este proceso va acompañado de profundas
transformaciones en el mercado de telecomunicaciones acompañadas de la consiguiente
bajada de precios.
4. FASE “ECOSISTEMA”
Esta fase implica una convergencia y consolidación del
“Continente”. Las nuevas tecnologías de comunicación (wi-fi, wlan, wireless)
pueden conectar de una forma más sencilla a los usuarios.
Como se aprecia esta división es fases se caracteriza por la
lógica de su propuesta. Con estas ideas conjuntamente con otras de índole
político, económico y social es posible desarrollar un modelo de desarrollo
para llegar a obtener una sociedad de la Información.
TECNOLOGÍAS DE LA
INFORMÁTICA Y LAS COMUNICACIONES
Desde el punto de vista de la Sociedad de la Información es
muy importante el análisis de las características y del estado de desarrollo de
las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Por ello incluso las
Cumbres Mundiales han dedicado parte de sus análisis a este aspecto.
El concepto de Nuevas Tecnologías de Información y
Comunicación (TIC) posee un carácter histórico. Lo que se considera tecnologías
de avanzada en un momento puede ser considerado obsoleto en otro posterior. Por
ejemplo la telefonía era considerada una tecnología nueva y novedosa a inicios
del siglo XX según las definiciones actuales. Algo similar puede dsecirse
respecto a la Televisión, radio, etc. A pesar de lo anterior las tecnologías
antes descritas son explícitamente, tecnologías de la Información y las
Comunicaciones y aún hoy en día es imposible prescindir de ellas en el mundo
computarizado de hoy, caracterizado por una globalización creciente, y ya hoy
muy importante, en el que Internet y la conectividad a escala planetaria, ya
sea mediante computadoras o mediante teléfonos, o incluso mediante el empleo de
sistemas satelitales es algo común sin el que es imposible imaginarse el mundo
actual y sus estructuras económicas, sociales e incluso, políticas.
Existen diversas maneras de definir lo que se entiende por
Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). De ellas una muy
conveniente es la que establece que son. “…el conjunto de procesos y productos
derivados de las nuevas herramientas (hardware y software), soportes de la
información y canales de comunicación relacionados con el almacenamiento,
procesamiento y transmisión digitalizados de la información.” En otras
palabras, las TIC pueden estar compuesta por la computadora, sus periféricos,
los programas que éstas contiene y las redes que las interconectan.
Como características identificativas de estas tecnologías
tenemos: -La intangibilidad de la información. -Su capacidad de interconexión.
-Su interactividad. -La instantaneidad. -La alta calidad de la información,
-Permiten la diferenciación y segmentación de la audiencia. -Su diversidad.
Por todo lo anterior es que las TIC forman parte de la vida
pública y privada de una enorme cantidad de personas en el mundo, llegando a
ser paradigma tecnológico el uso de las redes informáticas.
El avance de las TIC es muy impetuoso sobre todo en aquellos
países con recursos financieros y elevado nivel cultural en los que han logrado
una penetración importante en la sociedad. No obstante en los países del tercer
mundo, aunque están experimentando un ritmo de penetración importante, es
cierto que se está expandiendo la brecha digital dentro de cada país haciendo
que la diferencia entre ricos y pobres sea cada día mayor en muchos países
ahondando incluso las diferencias entre diferentes sectores sociales.
RETOS QUE DEBE
AFRONTAR
El papel que deben jugar las nuevas tecnologías de la
información es la de ayuda al progreso y a la solución de problemas, unos
problemas que si bien pueden haber existido ya de antemano podrían verse
agudizados con la aparición de la Sociedad de la Información.
El dominio actual de los flujos informativos y las
tecnologías que los hacen posibles no ha beneficiado a todos por igual y, en
este sentido, se debe trabajar para que todos los sectores no resulten
perjudicados y puedan beneficiarse de las ventajas que las alteraciones que
experimentamos puedan aportar beneficios para todos. Los gobiernos y los
organismos internacionales deben trabajar por limitar esta discriminación económica,
cultural e intelectual.
Desde otra perspectiva, la sociedad de la información no se
ha visto exenta del conjunto de dificultades que afectan a las esferas
fundamentalmente culturales. Así, se considera que la sociedad de la
información, a través de sus mecanismos básicos de manifestación, no ha dado
suficientes muestras aún de sus capacidades para eliminar tendencias existentes
en nuestra sociedad como el sexismo o el racismo. Estas consideraciones tienden
a focalizarse en contra de Internet que, como gran estandarte de la Sociedad de
la Información, parece no consolidarse como un espacio igualitario de
interacción en el que todos los ciudadanos tendrían los mismos derechos y
posibilidades.
FUENTES
ADELL, J.
“Tendencias de investigación en la sociedad de las tecnologías de la
información”. Edutec: revista electrónica de tecnología educativa, nº 7. 1997.
AMORÓS, M. Algunas
consideraciones sobre el tema de la técnica y las maneras de combatir su
dominio. 2000.
ANGULO, E. C.
“Superautopistas de la información, telecomunicaciones y nuevas
tecnologías”.1998.
ARRIGHI, G. “La
Sociedad de la Información es una de las más ignorantes de la historia”, La
insignia. 20 de diciembre, 2000.
viernes, 28 de junio de 2013
EL RESCATE DEL INFORME MC BRIDE Y LA CONSTRUCCIÓN DE UN NUEVO ORDEN MUNDIAL DE LA INFORMACIÓN
EL RESCATE
DEL INFORME MC BRIDE Y LA CONSTRUCCIÓN DE UN NUEVO ORDEN MUNDIAL DE LA
INFORMACIÓN
Dr. Javier Esteinou Madrid
Investigador Titular del Departamento de
Educación y Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad
Xochimilco, México, D.F.
Con motivo de la celebración internacional del XXV
aniversario del Informe Mac Bride, es conveniente reflexionar sobre las
aportaciones y repercusiones que provocó para evaluar que tanto se cumplió el
espíritu de tan trascendente propuesta político-cultural sobre las directrices
de comunicación para las sociedades contemporáneas del siglo XX. Para ello, es
necesario recuperar el caudal de ideas y alternativas que aportó en los años
80s. aquel importante debate pionero a escala mundial para intentar crear un
Nuevo Orden Mundial de la Comunicación.
Ante ello, es necesario recordar que en 1980 el irlandés
Sean Mac Bride, fundador de Amnistía Internacional y premio Lenin y Nobel de la
paz, preparó la propuesta denominada Informe Mac Bride con el fin de estudiar
los principales problemas de la comunicación y que fue aceptado por consenso en
la Conferencia General de la UNESCO, en Belgrado. Durante el proceso de
gestación del Informe Mac Bride, la UNESCO fue escenario de fuertes tensiones
entre países partidarios y detractores por intentar promover políticas
nacionales de comunicación, hasta el extremo de convertirse en un factor clave
para comprender la posterior salida de los Estados Unidos y el Reino Unido de
la UNESCO. Estas posiciones se aglutinaron en relación a dos conceptos
antagónicos durante décadas y continúan hasta la actualidad: Nuevo Orden
Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC) v.s Libre Flujo de la
Información (free flow of information).
Examinando la vigencia de los planteamientos formulados
hace 25 años por el Informe MacBride; hoy podemos decir al principio del siglo
XXI, que dichos postulados no se han satisfecho y siguen siendo plenamente
vigentes para la agenda política, cultural e informativa de la sociedad del
nuevo milenio, especialmente, cuando hoy se discute en Ginebra y el Túnez, en
la UNESCO el proyecto de elaboración de la nueva Sociedad de la Información. En
consecuencia, su marco y visión comunicativa de la sociedad, en la mayor
cantidad de los rubros propuestos siguen pendientes de construirse y deberá ser
una directriz central que tendrán que rescatar el corazón de los proyectos de
cultura y comunicación contemporáneos para construir naciones y comunidades
humanas más equilibradas.
Dentro de los muchos planteamientos que formuló hace más
de dos décadas el Informe MacBride, destacan, entre otros, por su importancia
vertebral para ser retomados en la actualidad, particularmente después de que
los Estados Unidos se volvió a incorporar a la UNESCO el 1 de octubre de 2003;
los siguientes 5 aspectos: La unidireccionalidad de la comunicación, la
concentración vertical y horizontal, la trasnacionalización, la alineación
informativa y la democratización de la misma.
En cuanto a la unidireccionalidad de la comunicación, el
Informe MacBride, señaló que “la comunicación es un intercambio permanente
entre interlocutores iguales o al menos recíprocamente responsables. La
comunicación basada en un intercambio y un diálogo libres, no solamente es más
auténtica y más humana, sino que además constituye una mejor salvaguarda de la
armonía social” 1.
Sin embargo, también existe la circulación de la
información que es vertical en lugar de horizontal y se efectúa, en parte, en
una sola dirección, de arriba abajo. Esta concepción de la comunicación tiende
a eclipsar el objetivo, igualmente importante que consiste en fomentar el
acceso y la participación del público. En éste modelo el hombre y la mujer
corrientes se sienten excluidos y piensan que la destreza y el material
profesional son condiciones indispensables para la comunicación.
La comunicación de tipo estrictamente vertical
caracteriza a las sociedades que se basan en un sistema de estratificación
social rígido, jerárquico y selectista. Los sistemas de información muy
centralizados y rigurosamente controlados de circulación vertical, dirigida de
arriba abajo, están admirablemente adaptados a las sociedades que reprimen la
disensión y la discrepancia con respecto a la política oficial y a los que imponen
unos modos de comportamiento.
En las sociedades adelantadas, la circulación vertical
produce un volumen considerable de información. Pero esta información suele
ofrecerse sin discernimiento, sólo va dirigida a un público preciso y definido
y no ha sido concebida en función de exigencias y necesidades humanas. Por
ello, se ha hablado de una carga excesiva de información, que puede convertirse
en fuente de confusiones mentales, alineación, repliegue en uno mismo y
pasividad.
En la actualidad esta realidad que se describió hace 25
años sigue existiendo con las mismas características en el terreno comunicativo
nacional e internacional. Por ello, es conveniente adoptar las medidas que
desde más de dos décadas recomendó el Informe MacBride, para evitar la verticalidad
de la comunicación, y que al respecto señaló que para transformar esta
situación, es necesario acelerar la participación creciente de un mayor número
de personas en las actividades de comunicación, para facilitar el progreso de
las tendencias a la democratización de todo el proceso de comunicación y una
expansión de las corrientes de información pluridireccionales, procedentes de
una multitud de fuentes: hacia arriba, hacia abajo y horizontalmente2.
En cuanto a la concentración vertical y horizontal de la
comunicación, el Informe MacBride, señaló que “la industrialización tiende a
estimular la concentración de la comunicación mediante la formación de
monopolios u oligopolios en materia de acopio, almacenamiento y difusión de la
información. La concentración actúa en tres direcciones: a) integración
horizontal y vertical de empresas que actúan en el sector informativo y
recreativo; b) participación de empresas pertenecientes a ramas industriales
diferentes e interesadas por la expansión de los medios de comunicación social
(cadenas de hoteles o de restaurantes, compañías aéreas, constructores de
automóviles o empresas mineras interesadas por la prensa, producción de
películas e incluso por el teatro); y c) fusión e interpenetración de diversas
industrias de la información (creación de grandes conglomerados que abarcan
múltiples medios de comunicación social).”3.
Aunque a veces se debe a razones o presiones políticas,
en los principales sectores de la comunicación, “la concentración viene
provocada sobretodo por las condiciones que rigen la obtención de beneficios en
los mercados nacionales y mundiales, y por la circulación de capitales. La
concentración se deriva de varios factores, como son: a) las tendencias
fundamentales de las economías de mercado; b) las tendencias a la
homogenización de la información, de las mensajes y del contenido; c) las
presiones económicas derivadas de los cambios técnicos en materia de edición y
distribución; d) la presión de la competencia para obtener ingresos derivados del
tiraje y la publicidad; e) la competencia entre los diferentes medios de
comunicación social; f) la uniformización de los “productos culturales”; g) la
existencia de periódicos que no responden a una necesidad económica o social
precisa; h) el aumento de los gastos de producción y la reducción de los
ingresos publicitarios; i) la fusión organizada de periódicos; j) los acuerdos
administrativos, las medidas de fomento financiero, y las normas fiscales que
van en detrimento de las empresas independientes; k) los procesos recesivos
generales; y m) la inexistencia de nuevos recursos financieros” 4.
En los países industrializados, la concentración sigue
rumbos muy diversos, como son: a) apropiación creciente de los medios de
comunicación social por el sector privado; b) extensión de distintas empresas
en diferentes campos (noticias, productos culturales, producción de medios de
programación y fabricación de material destinado a la industria de la
comunicación); c) aumento del numero y de la importancia de las cadenas de
periódicos; d) concentración de diarios y de diversas publicaciones periódicas
diarias, semanales, mensuales en mismo editor; e) fusión de periódicos y de
sociedades de distribución; f) control de la prensa por industrias o bancos; g)
fusión de la prensa con otros órganos de información; y h) importancia
creciente de las actividades de los medios de comunicación social dominantes5.
Dicha realidad que se expuso hace más de dos décadas
sigue existiendo con las mismas características en el actual mapa comunicativo
nacional e internacional. Por ello, es conveniente adoptar las medidas que
recomendó el Informe MacBride, para evitar la concentración de la comunicación,
y que al respecto señaló que “es necesario tomar medidas jurídicas eficaces
para: a) limitar la concentración y la monopolización; b) conseguir que las
empresas transnacionales acaten los criterios y las condiciones especificas
definidos en la legislación y en la política de desarrollo nacionales; c)
invertir la tendencia a la reducción del número de responsables cuando esta
aumentando la eficacia de la comunicación y la dimensión del público; d)
reducir la influencia de la publicidad sobre la redacción y los programas de
radiodifusión; y e) perfeccionar los modelos que permiten fortalecer la
independencia y la autonomía de los órganos de información en materia de
gestión y de política de redacción, independientemente que sean privados o
públicos”6.
En cuanto a la trasnacionalización de la comunicación, el
Informe MacBride, señaló que “en el plano internacional los modelos de
comunicación se parecen mucho a los demás que se aplican en los demás sectores
de la vida económica. El fenómeno de la transnacionalización ha afectado
prácticamente a todo el sector de la comunicación, de forma que la producción,
los servicios y los mercados periféricos son controlados mayoritariamente por
los centros hegemónicos”7.
En resumen, “la industria de la comunicación está
dominada por un número relativamente pequeño de empresas que engloban todos los
aspectos de la producción y la distribución, están situadas en los principales
países desarrollados y sus actividades son transnacionales. La concentración y
la transnacionalización son consecuencias, quizás inevitables, de la
interdependencia de las diferentes tecnologías y de diversos medios de
comunicación, del costo elevado de la labor de investigación y desarrollo y de
la aptitud de las firmas más poderosas cuando se trata de introducirse en
cualquier mercado. Estas tendencias existen en muchas industrias, pero la
comunicación constituye un sector especial. Los medios de comunicación
transnacionales ejercen una influencia capital sobre las ideas y las opiniones,
sobre la evolución, para bien o para mal, de todas las sociedades. De ésta
manera, a las empresas transnacionales les incumbe una responsabilidad especial
en el mundo actual, ya que su posición dominante en materia de información hace
de ellas un elemento de la estructura que determina el desarrollo de los
modelos económicos y sociales y la sociedad tiene derecho a insistir que la
asuman”8.
Esta realidad diagnosticada internacionalmente hace 25
años por el Informe McBride continúa existiendo en la actualidad de manera
ampliada a todos los niveles comunicativos. Por ello, con miras a contribuir a
salvaguardar la democracia interna y a fortalecer la independencia nacional es
necesario considerar las siguientes 5 alternativas para fortalecer las
políticas de comunicación en los países desarrollados:
Primero, es necesario formular una política cultural nacional
encaminada a fomentar la identidad y la creatividad culturales, recurriendo a
los medios de comunicación social como sus instrumentos de apoyo. Semejante
política debe incluir directrices que salvaguarden el desarrollo cultural
nacional, al mismo tiempo que faciliten el conocimiento de las demás culturas.
Cada cultura realza su propia identidad comparándose con las demás.
Segundo, las políticas de comunicación y cultura deberían
de facilitar el acceso a los medios de comunicación social, tanto de los
creadores como de diversos grupos que están en la base de la sociedad, para que
puedan expresarse y hacer oír su voz; lo cual constituiría una base de dialogo
cultural permanente entre las diversas comunidades.
Tercero, se requiere formular directrices compatibles
entre el contenido de la publicidad, los valores y actitudes que fomenta; y los
proyectos de identidad y desarrollo de las sociedades donde actúan.
Cuarto, ciertas restricciones de la concentración de los
recursos pueden ser de interés público. Por ello, un requisito indispensable es
que el público pueda conocer las estructuras de propiedad de los medios de
comunicación social.
Y quinto, debe formularse normas básicas, directrices o
un código de conducta relativos a las actividades de las empresas
transnacionales para velar que no descuiden o no coloquen en peligro los
objetivos nacionales y los valores socioculturales de los países que las
acogen. A éste respecto la Comisión Sobre las Empresas Transnacionales de las
Naciones Unidas debería dedicar especial atención a las implicaciones de las
implicaciones de las actividades de éstas empresas en los campos de la
comunicación, la información y la cultura”9.
Con la aplicación de estas medidas y otras más, se podría
balancear el desmedido peso ideológico y educativo que ejercen las empresas
transnacionales sobre las estructuras culturales y sociales de la periferia
donde actúan.
En cuanto a la alineación informativa, el Informe
MacBride, destacó que “al mismo tiempo que prolifera el desarrollo de las
comunicaciones en los últimos años poniendo al mundo exterior al alcance de
millones de personas que antes vivían en comunidades aisladas; ahora surgen dos
preocupaciones centrales. Primero, el desarrollo de la comunicación puede
convertirse en una amenaza para la calidad de la cultura y de los valores que
ésta encarna. Segundo, la apertura indiscriminada a nuevas impresiones
transmitidas por los medios de comunicación de masas, aleja al público de su
propia cultura”10.
En éste sentido, debido a la “rapidez y al impacto de la
explosión de la comunicación social se han observado efectos nocivos. La
concepción de la realidad de mucha gente queda obscurecida o deformada por
mensajes de los medios de comunicación social. El rápido aumento del volumen de
información y distracciones ha traído consigo un cierto grado de homogenización
de las diferentes sociedades, al paso que paradójicamente los individuos pueden
quedar mas radicalmente cortados de la sociedad en que viven, debido a la
penetración de los medios de difusión en sus vidas. La introducción de nuevos
medios, en particular de la televisión, en las sociedades tradicionales ha
zarandeado las costumbres seculares, las prácticas culturales ancestrales, las
aspiraciones sociales y los modelos económicos. Con mucha frecuencia lo
benéfico de la comunicación moderna que difunden deformaciones y distracciones
insólitas producidas en las ciudades, conllevan influencias negativas que
perturban el orden social. En casos extremos, los medios de comunicación han
pisoteado y deformado modelos socioeconómicos que tenían varios siglos de
antigüedad”11.
La súbita “introducción de los medios de comunicación de
masas ha reforzado que las comunicaciones interpersonales resulten mas
difíciles y tensas. Debido a que la información de los medios llega a millones
de individuos éstos ejercen una influencia común en los públicos de las
ciudades, de los suburbios y del campo y sobre personas que tienen convicciones
ideológicas y religiosas diferentes y que proceden de estratos étnicos muy
diversos. Así, los estilos de vida, las costumbres, los hábitos, los gustos,
las preferencias, las creencias y las opiniones tienden a deformarse en
detrimento de la variedad y el individualismo. Con apoyo de las industrias
audiovisuales, las empresas transnacionales han introducido en la periferia
cosmovisiones extranjeras perjudiciales para la estructura de valores locales
fundamentales12”.
Frente a ésta añeja realidad el Informe MacBride señaló
que “es necesario que los gobiernos y los órganos de poder instrumenten las
siguientes 6 políticas generales: Primero, el establecimiento de un sistema de
comunicación nacional como requisito para salvaguardar una cultura floreciente.
Segundo, los medios de comunicación social deben quedar totalmente ensamblados
en el sistema de comunicación, que a su vez, debe tener las características
privativas del país y conciliar los medios tradicionales de comunicación y los
modernos. Tercero, para garantizar la supervisión, el desarrollo y la eficacia
de la pluralidad comunicativa, los medios tradicionales de información deben
actuar de forma imbricada con los modernos. Cuarta, de debe fortalecer la
comunicación interpersonal para horizontal para atenuar los excesos de la comunicación
vertical. Quinta, se debe fomentar las culturas endógenas frente a la intrusión
de culturas externas y modernas. Finalmente, sexta, es prioritario desarrollar,
vía los canales de difusión, las lenguas nacionales que en muchos países han
cedido su lugar a lenguas coloniales13”.
Finalmente, en cuanto a la democratización de la
comunicación, el Informe MacBride, señaló que “los derechos humanos no puede
existir sin la libertad de palabra, de prensa, de información, y de reunión. La
transformación de esas libertades en un derecho individual o colectivo más
amplio a comunicar es un principio evolutivo en el proceso de
democratización”14.
Las necesidades de “una sociedad democrática en materia
de comunicación deben quedar satisfechas mediante la formulación de derechos
específicos tales como el derecho a ser informado, el derecho a informar, el
derecho a la protección a la vida privada y el derecho a participar en la
comunicación pública, que encajan todos ellos en el nuevo derecho a comunicar.
En vísperas de lo que cabría calificar de una nueva era en materia de derechos
sociales, todas las implicaciones del derecho a comunicar deben ser el objeto
de un minucioso análisis”15.
Por sus inmensas posibilidades “de influir en el espíritu
y en el comportamiento de los individuos, la comunicación puede ser un modo
vigoroso de promover la democratización de la sociedad y de ampliar la
participación de los ciudadanos en la adopción de las decisiones. Esto depende
de las estructuras, de las prácticas y de la gestión de los medios de
comunicación social, así como de la medida en la cual faciliten un más amplio
acceso a la comunicación, al abrirla a un intercambio de libre de ideas, de
informaciones y de experiencias entre interlocutores situados en un plano de igualdad,
sin predominio alguno ni discriminaciones”16.
Sin embargo, 25 años después de difundirse el Informe
McBride, hasta el momento, estos aspectos se encuentran muy lejos de haberse
alcanzado. Ante ello, el Informe planteó la necesidad de considerar los siguientes
aspectos:
1.- Que los países “amplíen las fuentes de información
que necesitan los ciudadanos en su vida cotidiana. Se requiere emprender un
examen minucioso de las leyes y reglamentos vigentes para reducir las
limitaciones, las cláusulas secretas y las restricciones de diversos tipos en
las prácticas de información”17.
2.- Se debe abolir la censura o el control arbitrario de
la información. En los sectores en los cuales estén justificadas unas
restricciones razonables, éstas deberían quedar definidas en una ley, su
aplicación estar sometida al control judicial y ceñirse a los principios
formulados en la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de
Derechos Humanos y en los demás instrumentos que adopte la comunidad de
naciones”18.
3.- Los obstáculos y las restricciones que se derivan de
la concentración de la propiedad de los órganos de información,
independientemente de que sean públicas o privadas, merecen analizarse con toda
profundidad para encontrar sus vías democratizadoras. Se debe proceder a un
examen critico del problema de las condiciones financieras que se imponen a los
órganos de información y de las medidas adoptadas para reforzar la
independencia de la redacción”19.
4.- Por último, se deben tomar medidas jurídicas eficaces
para limitar la concentración y monopolización; conseguir que las empresas
trasnacionales acaten los criterios y las condiciones específicas definidas en
la legislación y en las políticas de desarrollo nacional; invertir la tendencia
a la reducción del número de responsables cuándo está aumentando la eficacia de
la comunicación y la dimensión del público; reducir la influencia de la
publicidad sobre la política de redacción y los programas de radiodifusión; y
perfeccionar los modelos que permiten fortalecer la independencia y autonomía
de los órganos de información”20.
Con el rescate de los postulados básicos que promovió el
Informe MacBride se debe replantear la construcción de un nuevo orden mundial
de la información que equilibre los enormes desajustes comunicativos y
culturales que está ocasionando la aplicación indiscriminada de la Ley del
Mercado Informativo sin contrapesos reguladores. De lo contrario, cada vez más
se formará una cultura y comunicación salvajes que no impedirá sobrevivir a los
seres humanos del siglo XXI.
Notas:
1 Un solo Mundo. Voces Múltiples. Comunicación e
Información en Nuestro Tiempo, Sean MacBride, Fondo de Cultura Económica (FCE)
y UNESCO, México, D.F., 1980, paginas, 260 a 262.
2 Ibid, paginas 264.
3 Ibid, paginas 184 a 185.
4 Ibid, paginas 184 a 185.
5 Ibid, paginas 186 a 187.
6 Ibid, pagina 453.
7 Ibid, pagina 189.
8 Ibid, pagina 190 a 197.
9 Ibid, pagina 197 y 198.
10 Ibid, pagina 278.
11 Ibid, pagina 279 y 280.
12 Ibid, pagina 279 y 280.
13 Ibid, pagina 281 a 288.
14 Ibid, pagina 449
15 Ibid, pagina 450.
16 Ibid, pagina 451.
17 Ibid, pagina 451.
18 Ibid, pagina 451.
19 Ibid, pagina 452.
20 Ibid, pagina 453.
Cuadro de Vanguardia musical latinoamericana
VANGUARDIA
MUSICAL LATINOAMERICANA
1950-1970
NOMBRE Y APELLIDO:
_______________________________
Cédula de
Identidad: ____________
Seleccionar un representante por país
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País
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.Representante
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Lugar
y fecha de nacimiento.
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Influencias
musicales
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Principales
aportes
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