viernes, 30 de agosto de 2013

Epistemología


http://www.ts.ucr.ac.cr/binarios/docente/pd-000186.pdf

http://www.revistas.uchile.cl/index.php/CDM/article/viewFile/26135/27433

http://liberdadyconciencia.blogspot.com/2012/03/concepto-y-campo-de-estudio-de-la.html

lunes, 1 de julio de 2013

Sociedad de la Información



Sociedad de la información
http://www.ecured.cu/index.php/Sociedad_de_la_información

SURGIMIENTO

Los acontecimientos surgidos a partir del desarrollo tecnológico acaecido en las últimas décadas ha llevado a que no pocas personas piensen que el mundo se halla en un período de revolución tecnológica en la que las nuevas tecnologías han contribuido a la transformación de la sociedad no solamente en los aspectos puramente económicos sino en todo su conjunto y que por ello es posible definir lo que se conoce como Sociedad de la Información. Al respecto es muy importante señalar que la transformación de la sociedad en estos tiempos de cambio tecnológico no se debe solamente a la presencia de nuevas tecnologías sino a otros factores políticos, económicos y sociales de mucha importancia.

Los orígenes del concepto de Sociedad de la Información se remontan a la década de los años 60 cuando comenzó a observarse que la Sociedad Industrial empezaba a evolucionar hacia un nuevo modelo, en la que el control y la optimización de los procesos industriales es reemplazado por el procesamiento y manejo de la información.

En esa época con el Informe “Towards the Information Society” del Ministerio de Industria y Comercio de Japón ya se comenzó a manejar el término de “Sociedad de la Información”. Posteriormente en 1973, el sociólogo estadounidense Daniel Bell introdujo la noción de la «sociedad de información» en su libro "El advenimiento de la sociedad post-industrial", donde formula que el eje principal de ésta será el conocimiento teórico y advierte que los servicios basados en el conocimiento habrían de convertirse en la estructura central de la nueva economía y de una sociedad apuntalada en la información. Más adelante, a finales de la década de los años 70 autores como John Naisbitt en su libro “Megatrends” y Simón Nora y Alain Minc en un informe encargado por el presidente francés, divulgado en 1978 (conocido como informe Nora-Minc con el título: "Informatización de la Sociedad") en el que se daba una visión increíblemente precisa de la evolución tecnológica y en que además se introdujo por vez primera el término “Telematique” contribuyeron a la difusión inicial del concepto que ha sido posteriormente muy empleado e incluso ampliado dando lugar a otros como el de “Sociedad del Conocimiento” y últimamente el de “Sociedad Red”.

Dada la importancia y vigencia de la temática es muy conveniente profundizar en las diferentes facetas asociadas al concepto. Es necesario así además de establecer con precisión la definición del concepto, presentar los elementos fundamentales que motivaron su surgimiento y las implicaciones actuales del mismo. Un pálido reflejo de ello es que sobre las temáticas asociadas a la Sociedad de la Información se ha desarrollado en los últimos años la denominada “Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información” organizada por las Naciones Unidad y que ha tenido dos fases (diciembre 2003 Ginebra, noviembre 2005 Túnez).

El objetivo de la Fase de Ginebra fue redactar y propiciar una clara declaración de voluntad política, y tomar medidas concretas para preparar los fundamentos de la Sociedad de la Información para todos y que tenga en cuenta los distintos intereses en juego.

A esta fase asistieron cerca de 50 jefes de Estado o Gobierno y Vicepresidentes, 82 Ministros y 26 Viceministros de 175 países, así como representantes de organizaciones internacionales, el sector privado y la sociedad civil, que proporcionaron apoyo político a la Declaración de Principios de Ginebra y el Plan de Acción de Ginebra, que se aprobaron el 12 de diciembre de 2003. Más de 11 000 participantes de 175 países asistieron a la Cumbre y a los eventos conexos.

El objetivo de la segunda fase fue poner en marcha el Plan de Acción de Ginebra y hallar soluciones y alcanzar acuerdos en los campos de gobierno de Internet, mecanismos de financiación y el seguimiento y la aplicación de los documentos de Ginebra y Túnez. A la Fase de Túnez de la CMSI asistieron cerca de 50 jefes de Estado o Gobierno y Vicepresidentes y 197 Ministros, Viceministros y Subsecretarios de 174 países, así como representantes de organizaciones internacionales, el sector privado y la sociedad civil, que proporcionaron apoyo político al Compromiso de Túnez y al Programa de Acciones de Túnez para la Sociedad de la Información, que se aprobaron el 18 de noviembre de 2005. Más de 19 000 participantes de 174 países asistieron a la Cumbre y a los eventos conexos.
En esta cumbre en la que participó nuestro país fueron debatidas muchas aristas asociadas al concepto y la misma se convirtió en un lugar en donde existió un alto nivel de confrontación entre los países ricos y los subdesarrollados. Fueron debatidos entre otros, temas asociados a la inclusión digital, a la brecha digital entre países ricos y pobres, al gobierno de Internet, Nuestro país en las sendas presentaciones en ambas fases destacó que lo importante no era la tecnología en sí pues por sí sola no puede resolver la existencia de desigualdades extremas no sólo en el ámbito de las tecnologías de la Información y comunicaciones, sino en la existencia de desigualdades extremas vinculadas a problemas sociales más fundamentales y profundos.

SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN

El concepto de sociedad de la información fue creado por Machlup (1962), que concluía que el número de personas que se dedicaban a manejar y procesar información era mayor que el de los empleados que realizaban tareas basadas en un esfuerzo físico.[ Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) División de Desarrollo Productivo y Empresarial Programa Sociedad de la Información “La sociedad de la información en América Latina y el Caribe: Desarrollo de las tecnologías y tecnologías para el desarrollo. “ Santiago, Chile, febrero de 2008]

La definición de Sociedad de la Información presenta numerosos matices que son destacados por Murelaga.. Al respecto es conveniente destacar que quizás una definición que por ser de las primeras se destaca por su claridad es la enunciada por el Ministerio de Ciencias de Portugal en 1997. Es muy conveniente notar el hecho de que la definición anterior destaca la socialización de la información en el sentido de que se vive en una red de informaciones en la que los recursos son accesibles desde diferentes individuos o instancias. Por supuesto que existen otras definiciones posibles, incluso algunas que intentan definir a la Sociedad de la Información como una ideología. Ejemplo de ello es la que puede hallarse en la conocida Wikipedia. En ella se establece lo siguiente: “Podemos definir sociedad de la información como una ideología basada en los marcos mentales del progreso, el crecimiento y la modernidad, desarrollada a partir del siglo XVIII, apoyándose en distintas tendencias y cambios tanto científicos como tecnológicos impulsados en gran medida por la innovación en el terreno militar e industrial capitalista. Para comprender lo que es la sociedad de la información es preciso advertir las líneas de continuidad entre las innovaciones tecnológicas de la actualidad y la preeminencia del cálculo -la automatización del pensamiento-, el lenguaje universal -la mathesis universalis y la representación matemática de la realidad-, la estadística -la clasificación y categorización de grupos e individuos para prevenir desviaciones a la norma-, la gestión científica de la sociedad, la cartografía científica de los territorios y el post industrialismo -que sitúa al conocimiento y la información como fuentes de riqueza. Se trata de un modelo social fundado en la introducción de nuevas tecnologías en todos los aspectos de la sociedad, desde la organización de la economía hoy globalizada hasta la mediación en las relaciones sociales, dando lugar a una sociedad planificada y regida por estándares de normalidad tal y como leemos en Un mundo vigilado, de Armand Mattelart.” Como se aprecia definir “sociedad de la información” ha presentado la característica de presentarse con una diversidad de enfoques. No obstante es usual que se presente el término como sinónimo de progreso social, de eficiencia y productividad aunque la práctica establece, como se expresaba por nuestro país en la Cumbre Mundial, que la tecnología por sí sola no es capaz de eliminar las desigualdades sociales. 

Otro elemento importante a destacar es que desde la perspectiva de la economía globalizada contemporánea, la sociedad de la información concede a las TIC, en una visión realmente unilateral, el poder de convertirse en los nuevos motores de desarrollo y progreso. Frente a esta visión muchos críticos han señalado que la llamada sociedad de la información no es sino una versión actualizada del denominado “imperialismo cultural” ejercido desde los países ricos con grandes recursos en las nuevas tecnologías hacia los pobres que tienen que soportar en mayor o menor grado una dependencia tecnológica en extremo perjudicial.

De acuerdo con la declaración de principios de la Cumbre de la Sociedad de la Información, organizada por las Naciones unidas y llevada a cabo en Ginebra (Suiza) en 2003, la sociedad de la información debe estar centrada en la persona, integradora y orientada al desarrollo, en que todos puedan crear, consultar, utilizar y compartir la información y el conocimiento, para que las personas, las comunidades y los pueblos puedan emplear plenamente sus posibilidades en la promoción de su desarrollo sostenible y en la mejora de su calidad de vida, sobre la base de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.

PRECURSORES DE LA INVESTIGACIÓN SOCIAL SOBRE EL TEMA

Básicamente de manos de investigadores de la talla de Alain Touraine a partir de obras como La sociedad post-industrielle de 1969 o Daniel Bell con The coming of post-industrial society de 1973. Ambos analizaron los cambios sociales y económicos en la sociedad de ese tiempo, aproximándose una nueva etapa en que la centralidad de todo progreso sería acaparada por el conocimiento, un conocimiento fruto de la aparición de nuevas fuentes de información y de la posibilidad de acceso a ellas.

Marshall Mcluhan, teórico de la comunicación, académico e investigador de la Universidad de Toronto Canadá ha pasado a la posteridad como uno de los grandes visionarios de la presente y futura sociedad de la información. Durante el final de los años 1960 y principios de los 1970, Mcluhan acuñó el término aldea global para describir la interconectividad humana a escala global generada por los medios electrónicos de comunicación.

Peter F. Drucker en su libro La sociedad post-capitalista, de 1974, destacaba la necesidad de generar una teoría económica que colocara al conocimiento en el centro de la producción de riqueza. En este sentido, reclamaba para una futura sociedad de la información en la que el recurso básico sería el saber, que la voluntad de aplicar conocimiento para generar más conocimiento debía basarse en un elevado esfuerzo de sistematización y organización.

La Comisión Europea ha hecho uso de la expresión en múltiples ocasiones y como título de diversas iniciativas, englobando en el concepto de “sociedad de la información” todos los servicios prestados con los concursos de las tecnologías de la información y las comunicaciones.

Las mejoras en las comunicaciones se han convertido en un rasgo fundamental para comprender los parámetros de esta nueva sociedad de la información. Los ciudadanos pasan a emplear los avances tecnológicos y nuevos servicios a su alcance para mejorar los diversos aspectos de su vida cotidian. Esta generalización en el uso de datos e información va acompañada de innovaciones organizacionales comerciales, sociales y legales, que cambiarán profundamente la vida en el mundo del trabajo y en la sociedad en general.

Partiendo de las puntualizaciones señaladas con anterioridad, en líneas generales, actualmente, podríamos hablar de la Sociedad de la Información como un modo de incidir sobre la importancia que tiene la presencia de la información en nuestra cultura, una información que se apoya en los recursos tecnológicos que hacen posible su comunicación y transmisión en aras de un intercambio global entre diferentes culturas.

POSTURAS ALREDEDOR DE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN

La producción y generación de conocimiento conduce a entornos más igualitarios de libertad. Producir conocimiento y dinamizar la sociedad a través del conocimiento, podría erosionar las estructuras de poder jerárquicas ya que el lugar que cada cual ocupara en la sociedad vendría determinado por factores de competencia o niveles de instrucción, pero no por razones de jerarquía social como podría ser la pertenencia a una u otra clase social.

Suman Naresh ha destacado que la disponibilidad de la información es ya un principio fundamental para que ésta pueda ser más accesible a todos y en todas partes. De este modo, se producirá un incremento en el nivel de educación y en el desarrollo socioeconómico de las personas. No obstante, para evitar caer en los criticables excesos de optimismo, reconoce que los que en este momento ya están gozando de los beneficios de la Sociedad de la Información, tienen la responsabilidad ética de fomentar este potencial.

La información que llega con las nuevas tecnologías, desde su postura, reafirma su valor como un bien social, imprescindible para el desarrollo al contribuir a la obtención, consolidación y generación del conocimiento científico.

Nicholas Negroponte afirma que la digitalización de las comunicaciones internacionales en la Sociedad de la Información trae consigo, automáticamente, el bienestar y el desarrollo sociales en un nuevo contexto en el que la democracia pasará a ser más participativa y vital.

La Sociedad de la Información, en la medida que propicia la comunicación de todos con todos, cambiará y mejorará las relaciones humanas en la compañía, la empresa o la familia. En conjunto, estos cambios nos trasladarán de una sociedad muy informada a una muy bien comunicada.

Autores como Douglas Schuler plantea que las comunicaciones constituyen el corazón de casi todos los aspectos de la vida contemporánea actual. La Sociedad de la Información, Bill Gates con su obra "Camino al Futuro" de 1995 se convierte en uno de los principales abanderados en este aspecto al reconocer las amplias posibilidades educativas que ofrecen las nuevas tecnologías en la Sociedad de la Información, y esta misma predisposición ha sido seguida por diversos autores que nos indican claramente las posibilidades de las nuevas tecnologías y los nuevos canales de comunicación e información para la sociedad en general y para el terreno educativo en particular.

BRECHA DIGITAL

El modelo de sociedad esbozado por el concepto de “Sociedad de la Información” presenta como uno de los principales elementos que echan por tierra sus preceptos a escala global es que el hecho de la existencia de grandes diferencias en los niveles de desarrollo económico, social, educacional que existe a escala planetaria. Estos desniveles conllevan al consiguiente desnivel en la implantación de las nuevas tecnologías y que provocan una gran desigualdad en el aprovechamiento de sus posibles beneficios e incluso una enorme dependencia tecnológica de los países pobres respecto a los ricos. A esta diferencia se le denomina “Brecha Digital”.

Otro término muy empleado es el de “Inclusión Digital”. Una definición muy concisa de la misma es aportada por la Wikipedia [14] en la que se plantea que la misma es “la democratización del acceso a las tecnologías de la información y la comunicación para permitir la inserción de todos en la sociedad de la información. La inclusión digital es también la rutina diaria para maximizar el tiempo y sus posibilidades. Un incluido digital no es aquél que solamente usa el nuevo lenguaje para intercambiar emails, esto es el mundo digital. Sino el que usufructúa este soporte para mejorar sus condiciones de vida y puede tener una postura crítica frente a los criterios que definen las tecnologías como una panacea social.”

Hay que destacar que para que exista la inclusión digital hay que poseer los medios necesarios y la cultura necesaria para su uso. Se necesita una computadora o dispositivo equivalente que posea conexión a la Red (por lo general Internet) y se necesita dominar estas herramientas. Esto implica que una persona que no posea una formación básica y los recursos necesarios no puede pertenecer a la Sociedad de la Información. Esta panorámica es bastante usual en países subdesarrollados en donde grandes masas marginadas, incluso en donde el analfabetismo abunda, viven en esta situación.

Al respecto la CEPAL ya en el 2003 en la Conferencia Ministerial Regional Preparatoria de América Latina y el Caribe para la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información Bávaro, Punta Cana, República Dominicana, 29 al 31 de enero de 2003 planteaba [15]

...”Cuando se hace referencia a la brecha digital es necesario distinguir dos dimensiones. La primera es la brecha internacional, que plantea problemas similares a los habituales en los debates clásicos sobre la difusión "relativamente lenta e irregular" del progreso tecnológico desde los países de origen hacia el resto del mundo, así como sobre la capacidad de actualización y la importancia de no quedar demasiado rezagado. “...

….”La brecha digital es, en esencia, un subproducto de las brechas socioeconómicas preexistentes. Es posible analizarla desde diversos puntos de vista. Si se mide la tasa de penetración de Internet en relación con el ingreso por habitante en una muestra significativa de países, resulta evidente que los países latinoamericanos están situados en el tercio inferior de ambas escalas. Hay una relación directa entre el ingreso y el acceso a Internet, y los países con menores niveles de ingreso tienden a mostrar tasas de penetración inferiores.”

Este hecho es la base de la posición de nuestro país en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información. Se necesita una transformación social como premisa para que se pueda entrar de lleno en la Sociedad de la Información.

FASES DE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN

Es posible describir a la Sociedad de la Información en 4 diferentes fases:
1. FASE "ISLA"
En la etapa más temprana, los ordenadores, los sistemas de telecomunicación y los audiovisuales eran independientes y no se observaba ningún signo de convergencia. En esta primera fase, denominada “Isla”, los ordenadores no estaban conectados y sus beneficios eran escasos (mientras que su tamaño era inmenso) pocos y aislados requerían de grandes conocimientos técnicos para su manejo. A finales de los 70, los Gobiernos reconocieron la importancia de las TIC (2) en la industria y financiaron programas especiales. Durante esta década se completó el despliegue telefónico.

2. FASE “ARCHIPIÉLAGO"
Comienza en la década de los años 80. Aparecen los ordenadores personales. Aunque en un primer momento el uso estaba restringido a algunos profesionales, pero cada vez más personas tenían acceso a los PC y a un software que buscaba la simplificación de uso. El desarrollo de la microelectrónica tuvo un gran impacto en diferentes dispositivos (telefonía digital, vídeos, contestadores automáticos). El correo electrónico comienza a ser utilizado, pero es el fax el dispositivo que tuvo una mayor difusión. Comienzan los primeros programas de I+D+I de telecomunicaciones e informática. Es en esta fase en la que comienzan a detectarse las primeras necesidades de información dirigidas a la obtención de datos sobre el impacto de las TIC en la productividad.

3. FASE “CONTINENTES”.
Se caracteriza por la convergencia y la interconexión, Los pc´s y una multitud de dispositivos (agendas electrónicas, PDA, telefonía móvil) forman este continente. Son dos los hitos que han caracterizado esta etapa: el éxito de Internet y de la telefonía móvil. Es en este periodo cuando son adoptados los términos Sociedad de la Información y Sociedad del Conocimiento para indicar el conjunto de implicaciones sociales de estas tecnologías. Todos las aplicaciones relacionadas con Internet: correo electrónico, navegación, sms, chat aceleran la difusión de “dispositivos informáticos y de comunicación”. Este proceso va acompañado de profundas transformaciones en el mercado de telecomunicaciones acompañadas de la consiguiente bajada de precios.

4. FASE “ECOSISTEMA”
Esta fase implica una convergencia y consolidación del “Continente”. Las nuevas tecnologías de comunicación (wi-fi, wlan, wireless) pueden conectar de una forma más sencilla a los usuarios.
Como se aprecia esta división es fases se caracteriza por la lógica de su propuesta. Con estas ideas conjuntamente con otras de índole político, económico y social es posible desarrollar un modelo de desarrollo para llegar a obtener una sociedad de la Información.


TECNOLOGÍAS DE LA INFORMÁTICA Y LAS COMUNICACIONES

Desde el punto de vista de la Sociedad de la Información es muy importante el análisis de las características y del estado de desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Por ello incluso las Cumbres Mundiales han dedicado parte de sus análisis a este aspecto.

El concepto de Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) posee un carácter histórico. Lo que se considera tecnologías de avanzada en un momento puede ser considerado obsoleto en otro posterior. Por ejemplo la telefonía era considerada una tecnología nueva y novedosa a inicios del siglo XX según las definiciones actuales. Algo similar puede dsecirse respecto a la Televisión, radio, etc. A pesar de lo anterior las tecnologías antes descritas son explícitamente, tecnologías de la Información y las Comunicaciones y aún hoy en día es imposible prescindir de ellas en el mundo computarizado de hoy, caracterizado por una globalización creciente, y ya hoy muy importante, en el que Internet y la conectividad a escala planetaria, ya sea mediante computadoras o mediante teléfonos, o incluso mediante el empleo de sistemas satelitales es algo común sin el que es imposible imaginarse el mundo actual y sus estructuras económicas, sociales e incluso, políticas.

Existen diversas maneras de definir lo que se entiende por Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). De ellas una muy conveniente es la que establece que son. “…el conjunto de procesos y productos derivados de las nuevas herramientas (hardware y software), soportes de la información y canales de comunicación relacionados con el almacenamiento, procesamiento y transmisión digitalizados de la información.” En otras palabras, las TIC pueden estar compuesta por la computadora, sus periféricos, los programas que éstas contiene y las redes que las interconectan.

Como características identificativas de estas tecnologías tenemos: -La intangibilidad de la información. -Su capacidad de interconexión. -Su interactividad. -La instantaneidad. -La alta calidad de la información, -Permiten la diferenciación y segmentación de la audiencia. -Su diversidad.

Por todo lo anterior es que las TIC forman parte de la vida pública y privada de una enorme cantidad de personas en el mundo, llegando a ser paradigma tecnológico el uso de las redes informáticas.
El avance de las TIC es muy impetuoso sobre todo en aquellos países con recursos financieros y elevado nivel cultural en los que han logrado una penetración importante en la sociedad. No obstante en los países del tercer mundo, aunque están experimentando un ritmo de penetración importante, es cierto que se está expandiendo la brecha digital dentro de cada país haciendo que la diferencia entre ricos y pobres sea cada día mayor en muchos países ahondando incluso las diferencias entre diferentes sectores sociales.

RETOS QUE DEBE AFRONTAR

El papel que deben jugar las nuevas tecnologías de la información es la de ayuda al progreso y a la solución de problemas, unos problemas que si bien pueden haber existido ya de antemano podrían verse agudizados con la aparición de la Sociedad de la Información.

El dominio actual de los flujos informativos y las tecnologías que los hacen posibles no ha beneficiado a todos por igual y, en este sentido, se debe trabajar para que todos los sectores no resulten perjudicados y puedan beneficiarse de las ventajas que las alteraciones que experimentamos puedan aportar beneficios para todos. Los gobiernos y los organismos internacionales deben trabajar por limitar esta discriminación económica, cultural e intelectual.

Desde otra perspectiva, la sociedad de la información no se ha visto exenta del conjunto de dificultades que afectan a las esferas fundamentalmente culturales. Así, se considera que la sociedad de la información, a través de sus mecanismos básicos de manifestación, no ha dado suficientes muestras aún de sus capacidades para eliminar tendencias existentes en nuestra sociedad como el sexismo o el racismo. Estas consideraciones tienden a focalizarse en contra de Internet que, como gran estandarte de la Sociedad de la Información, parece no consolidarse como un espacio igualitario de interacción en el que todos los ciudadanos tendrían los mismos derechos y posibilidades.

FUENTES
    ADELL, J. “Tendencias de investigación en la sociedad de las tecnologías de la información”. Edutec: revista electrónica de tecnología educativa, nº 7. 1997.
    AMORÓS, M. Algunas consideraciones sobre el tema de la técnica y las maneras de combatir su dominio. 2000.
    ANGULO, E. C. “Superautopistas de la información, telecomunicaciones y nuevas tecnologías”.1998.
    ARRIGHI, G. “La Sociedad de la Información es una de las más ignorantes de la historia”, La insignia. 20 de diciembre, 2000.

viernes, 28 de junio de 2013

EL RESCATE DEL INFORME MC BRIDE Y LA CONSTRUCCIÓN DE UN NUEVO ORDEN MUNDIAL DE LA INFORMACIÓN




EL RESCATE DEL INFORME MC BRIDE Y LA CONSTRUCCIÓN DE UN NUEVO ORDEN MUNDIAL DE LA INFORMACIÓN

Dr. Javier Esteinou Madrid
Investigador Titular del Departamento de Educación y Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, México, D.F.


Con motivo de la celebración internacional del XXV aniversario del Informe Mac Bride, es conveniente reflexionar sobre las aportaciones y repercusiones que provocó para evaluar que tanto se cumplió el espíritu de tan trascendente propuesta político-cultural sobre las directrices de comunicación para las sociedades contemporáneas del siglo XX. Para ello, es necesario recuperar el caudal de ideas y alternativas que aportó en los años 80s. aquel importante debate pionero a escala mundial para intentar crear un Nuevo Orden Mundial de la Comunicación.

Ante ello, es necesario recordar que en 1980 el irlandés Sean Mac Bride, fundador de Amnistía Internacional y premio Lenin y Nobel de la paz, preparó la propuesta denominada Informe Mac Bride con el fin de estudiar los principales problemas de la comunicación y que fue aceptado por consenso en la Conferencia General de la UNESCO, en Belgrado. Durante el proceso de gestación del Informe Mac Bride, la UNESCO fue escenario de fuertes tensiones entre países partidarios y detractores por intentar promover políticas nacionales de comunicación, hasta el extremo de convertirse en un factor clave para comprender la posterior salida de los Estados Unidos y el Reino Unido de la UNESCO. Estas posiciones se aglutinaron en relación a dos conceptos antagónicos durante décadas y continúan hasta la actualidad: Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC) v.s Libre Flujo de la Información (free flow of information).

Examinando la vigencia de los planteamientos formulados hace 25 años por el Informe MacBride; hoy podemos decir al principio del siglo XXI, que dichos postulados no se han satisfecho y siguen siendo plenamente vigentes para la agenda política, cultural e informativa de la sociedad del nuevo milenio, especialmente, cuando hoy se discute en Ginebra y el Túnez, en la UNESCO el proyecto de elaboración de la nueva Sociedad de la Información. En consecuencia, su marco y visión comunicativa de la sociedad, en la mayor cantidad de los rubros propuestos siguen pendientes de construirse y deberá ser una directriz central que tendrán que rescatar el corazón de los proyectos de cultura y comunicación contemporáneos para construir naciones y comunidades humanas más equilibradas.

Dentro de los muchos planteamientos que formuló hace más de dos décadas el Informe MacBride, destacan, entre otros, por su importancia vertebral para ser retomados en la actualidad, particularmente después de que los Estados Unidos se volvió a incorporar a la UNESCO el 1 de octubre de 2003; los siguientes 5 aspectos: La unidireccionalidad de la comunicación, la concentración vertical y horizontal, la trasnacionalización, la alineación informativa y la democratización de la misma.

En cuanto a la unidireccionalidad de la comunicación, el Informe MacBride, señaló que “la comunicación es un intercambio permanente entre interlocutores iguales o al menos recíprocamente responsables. La comunicación basada en un intercambio y un diálogo libres, no solamente es más auténtica y más humana, sino que además constituye una mejor salvaguarda de la armonía social” 1.

Sin embargo, también existe la circulación de la información que es vertical en lugar de horizontal y se efectúa, en parte, en una sola dirección, de arriba abajo. Esta concepción de la comunicación tiende a eclipsar el objetivo, igualmente importante que consiste en fomentar el acceso y la participación del público. En éste modelo el hombre y la mujer corrientes se sienten excluidos y piensan que la destreza y el material profesional son condiciones indispensables para la comunicación.

La comunicación de tipo estrictamente vertical caracteriza a las sociedades que se basan en un sistema de estratificación social rígido, jerárquico y selectista. Los sistemas de información muy centralizados y rigurosamente controlados de circulación vertical, dirigida de arriba abajo, están admirablemente adaptados a las sociedades que reprimen la disensión y la discrepancia con respecto a la política oficial y a los que imponen unos modos de comportamiento.

En las sociedades adelantadas, la circulación vertical produce un volumen considerable de información. Pero esta información suele ofrecerse sin discernimiento, sólo va dirigida a un público preciso y definido y no ha sido concebida en función de exigencias y necesidades humanas. Por ello, se ha hablado de una carga excesiva de información, que puede convertirse en fuente de confusiones mentales, alineación, repliegue en uno mismo y pasividad.

En la actualidad esta realidad que se describió hace 25 años sigue existiendo con las mismas características en el terreno comunicativo nacional e internacional. Por ello, es conveniente adoptar las medidas que desde más de dos décadas recomendó el Informe MacBride, para evitar la verticalidad de la comunicación, y que al respecto señaló que para transformar esta situación, es necesario acelerar la participación creciente de un mayor número de personas en las actividades de comunicación, para facilitar el progreso de las tendencias a la democratización de todo el proceso de comunicación y una expansión de las corrientes de información pluridireccionales, procedentes de una multitud de fuentes: hacia arriba, hacia abajo y horizontalmente2.

En cuanto a la concentración vertical y horizontal de la comunicación, el Informe MacBride, señaló que “la industrialización tiende a estimular la concentración de la comunicación mediante la formación de monopolios u oligopolios en materia de acopio, almacenamiento y difusión de la información. La concentración actúa en tres direcciones: a) integración horizontal y vertical de empresas que actúan en el sector informativo y recreativo; b) participación de empresas pertenecientes a ramas industriales diferentes e interesadas por la expansión de los medios de comunicación social (cadenas de hoteles o de restaurantes, compañías aéreas, constructores de automóviles o empresas mineras interesadas por la prensa, producción de películas e incluso por el teatro); y c) fusión e interpenetración de diversas industrias de la información (creación de grandes conglomerados que abarcan múltiples medios de comunicación social).”3.

Aunque a veces se debe a razones o presiones políticas, en los principales sectores de la comunicación, “la concentración viene provocada sobretodo por las condiciones que rigen la obtención de beneficios en los mercados nacionales y mundiales, y por la circulación de capitales. La concentración se deriva de varios factores, como son: a) las tendencias fundamentales de las economías de mercado; b) las tendencias a la homogenización de la información, de las mensajes y del contenido; c) las presiones económicas derivadas de los cambios técnicos en materia de edición y distribución; d) la presión de la competencia para obtener ingresos derivados del tiraje y la publicidad; e) la competencia entre los diferentes medios de comunicación social; f) la uniformización de los “productos culturales”; g) la existencia de periódicos que no responden a una necesidad económica o social precisa; h) el aumento de los gastos de producción y la reducción de los ingresos publicitarios; i) la fusión organizada de periódicos; j) los acuerdos administrativos, las medidas de fomento financiero, y las normas fiscales que van en detrimento de las empresas independientes; k) los procesos recesivos generales; y m) la inexistencia de nuevos recursos financieros” 4.

En los países industrializados, la concentración sigue rumbos muy diversos, como son: a) apropiación creciente de los medios de comunicación social por el sector privado; b) extensión de distintas empresas en diferentes campos (noticias, productos culturales, producción de medios de programación y fabricación de material destinado a la industria de la comunicación); c) aumento del numero y de la importancia de las cadenas de periódicos; d) concentración de diarios y de diversas publicaciones periódicas diarias, semanales, mensuales en mismo editor; e) fusión de periódicos y de sociedades de distribución; f) control de la prensa por industrias o bancos; g) fusión de la prensa con otros órganos de información; y h) importancia creciente de las actividades de los medios de comunicación social dominantes5.

Dicha realidad que se expuso hace más de dos décadas sigue existiendo con las mismas características en el actual mapa comunicativo nacional e internacional. Por ello, es conveniente adoptar las medidas que recomendó el Informe MacBride, para evitar la concentración de la comunicación, y que al respecto señaló que “es necesario tomar medidas jurídicas eficaces para: a) limitar la concentración y la monopolización; b) conseguir que las empresas transnacionales acaten los criterios y las condiciones especificas definidos en la legislación y en la política de desarrollo nacionales; c) invertir la tendencia a la reducción del número de responsables cuando esta aumentando la eficacia de la comunicación y la dimensión del público; d) reducir la influencia de la publicidad sobre la redacción y los programas de radiodifusión; y e) perfeccionar los modelos que permiten fortalecer la independencia y la autonomía de los órganos de información en materia de gestión y de política de redacción, independientemente que sean privados o públicos”6.

En cuanto a la trasnacionalización de la comunicación, el Informe MacBride, señaló que “en el plano internacional los modelos de comunicación se parecen mucho a los demás que se aplican en los demás sectores de la vida económica. El fenómeno de la transnacionalización ha afectado prácticamente a todo el sector de la comunicación, de forma que la producción, los servicios y los mercados periféricos son controlados mayoritariamente por los centros hegemónicos”7.

En resumen, “la industria de la comunicación está dominada por un número relativamente pequeño de empresas que engloban todos los aspectos de la producción y la distribución, están situadas en los principales países desarrollados y sus actividades son transnacionales. La concentración y la transnacionalización son consecuencias, quizás inevitables, de la interdependencia de las diferentes tecnologías y de diversos medios de comunicación, del costo elevado de la labor de investigación y desarrollo y de la aptitud de las firmas más poderosas cuando se trata de introducirse en cualquier mercado. Estas tendencias existen en muchas industrias, pero la comunicación constituye un sector especial. Los medios de comunicación transnacionales ejercen una influencia capital sobre las ideas y las opiniones, sobre la evolución, para bien o para mal, de todas las sociedades. De ésta manera, a las empresas transnacionales les incumbe una responsabilidad especial en el mundo actual, ya que su posición dominante en materia de información hace de ellas un elemento de la estructura que determina el desarrollo de los modelos económicos y sociales y la sociedad tiene derecho a insistir que la asuman”8.

Esta realidad diagnosticada internacionalmente hace 25 años por el Informe McBride continúa existiendo en la actualidad de manera ampliada a todos los niveles comunicativos. Por ello, con miras a contribuir a salvaguardar la democracia interna y a fortalecer la independencia nacional es necesario considerar las siguientes 5 alternativas para fortalecer las políticas de comunicación en los países desarrollados:

Primero, es necesario formular una política cultural nacional encaminada a fomentar la identidad y la creatividad culturales, recurriendo a los medios de comunicación social como sus instrumentos de apoyo. Semejante política debe incluir directrices que salvaguarden el desarrollo cultural nacional, al mismo tiempo que faciliten el conocimiento de las demás culturas. Cada cultura realza su propia identidad comparándose con las demás.

Segundo, las políticas de comunicación y cultura deberían de facilitar el acceso a los medios de comunicación social, tanto de los creadores como de diversos grupos que están en la base de la sociedad, para que puedan expresarse y hacer oír su voz; lo cual constituiría una base de dialogo cultural permanente entre las diversas comunidades.

Tercero, se requiere formular directrices compatibles entre el contenido de la publicidad, los valores y actitudes que fomenta; y los proyectos de identidad y desarrollo de las sociedades donde actúan.

Cuarto, ciertas restricciones de la concentración de los recursos pueden ser de interés público. Por ello, un requisito indispensable es que el público pueda conocer las estructuras de propiedad de los medios de comunicación social.

Y quinto, debe formularse normas básicas, directrices o un código de conducta relativos a las actividades de las empresas transnacionales para velar que no descuiden o no coloquen en peligro los objetivos nacionales y los valores socioculturales de los países que las acogen. A éste respecto la Comisión Sobre las Empresas Transnacionales de las Naciones Unidas debería dedicar especial atención a las implicaciones de las implicaciones de las actividades de éstas empresas en los campos de la comunicación, la información y la cultura”9.

Con la aplicación de estas medidas y otras más, se podría balancear el desmedido peso ideológico y educativo que ejercen las empresas transnacionales sobre las estructuras culturales y sociales de la periferia donde actúan.

En cuanto a la alineación informativa, el Informe MacBride, destacó que “al mismo tiempo que prolifera el desarrollo de las comunicaciones en los últimos años poniendo al mundo exterior al alcance de millones de personas que antes vivían en comunidades aisladas; ahora surgen dos preocupaciones centrales. Primero, el desarrollo de la comunicación puede convertirse en una amenaza para la calidad de la cultura y de los valores que ésta encarna. Segundo, la apertura indiscriminada a nuevas impresiones transmitidas por los medios de comunicación de masas, aleja al público de su propia cultura”10.

En éste sentido, debido a la “rapidez y al impacto de la explosión de la comunicación social se han observado efectos nocivos. La concepción de la realidad de mucha gente queda obscurecida o deformada por mensajes de los medios de comunicación social. El rápido aumento del volumen de información y distracciones ha traído consigo un cierto grado de homogenización de las diferentes sociedades, al paso que paradójicamente los individuos pueden quedar mas radicalmente cortados de la sociedad en que viven, debido a la penetración de los medios de difusión en sus vidas. La introducción de nuevos medios, en particular de la televisión, en las sociedades tradicionales ha zarandeado las costumbres seculares, las prácticas culturales ancestrales, las aspiraciones sociales y los modelos económicos. Con mucha frecuencia lo benéfico de la comunicación moderna que difunden deformaciones y distracciones insólitas producidas en las ciudades, conllevan influencias negativas que perturban el orden social. En casos extremos, los medios de comunicación han pisoteado y deformado modelos socioeconómicos que tenían varios siglos de antigüedad”11.

La súbita “introducción de los medios de comunicación de masas ha reforzado que las comunicaciones interpersonales resulten mas difíciles y tensas. Debido a que la información de los medios llega a millones de individuos éstos ejercen una influencia común en los públicos de las ciudades, de los suburbios y del campo y sobre personas que tienen convicciones ideológicas y religiosas diferentes y que proceden de estratos étnicos muy diversos. Así, los estilos de vida, las costumbres, los hábitos, los gustos, las preferencias, las creencias y las opiniones tienden a deformarse en detrimento de la variedad y el individualismo. Con apoyo de las industrias audiovisuales, las empresas transnacionales han introducido en la periferia cosmovisiones extranjeras perjudiciales para la estructura de valores locales fundamentales12”.

Frente a ésta añeja realidad el Informe MacBride señaló que “es necesario que los gobiernos y los órganos de poder instrumenten las siguientes 6 políticas generales: Primero, el establecimiento de un sistema de comunicación nacional como requisito para salvaguardar una cultura floreciente. Segundo, los medios de comunicación social deben quedar totalmente ensamblados en el sistema de comunicación, que a su vez, debe tener las características privativas del país y conciliar los medios tradicionales de comunicación y los modernos. Tercero, para garantizar la supervisión, el desarrollo y la eficacia de la pluralidad comunicativa, los medios tradicionales de información deben actuar de forma imbricada con los modernos. Cuarta, de debe fortalecer la comunicación interpersonal para horizontal para atenuar los excesos de la comunicación vertical. Quinta, se debe fomentar las culturas endógenas frente a la intrusión de culturas externas y modernas. Finalmente, sexta, es prioritario desarrollar, vía los canales de difusión, las lenguas nacionales que en muchos países han cedido su lugar a lenguas coloniales13”.

Finalmente, en cuanto a la democratización de la comunicación, el Informe MacBride, señaló que “los derechos humanos no puede existir sin la libertad de palabra, de prensa, de información, y de reunión. La transformación de esas libertades en un derecho individual o colectivo más amplio a comunicar es un principio evolutivo en el proceso de democratización”14.

Las necesidades de “una sociedad democrática en materia de comunicación deben quedar satisfechas mediante la formulación de derechos específicos tales como el derecho a ser informado, el derecho a informar, el derecho a la protección a la vida privada y el derecho a participar en la comunicación pública, que encajan todos ellos en el nuevo derecho a comunicar. En vísperas de lo que cabría calificar de una nueva era en materia de derechos sociales, todas las implicaciones del derecho a comunicar deben ser el objeto de un minucioso análisis”15.

Por sus inmensas posibilidades “de influir en el espíritu y en el comportamiento de los individuos, la comunicación puede ser un modo vigoroso de promover la democratización de la sociedad y de ampliar la participación de los ciudadanos en la adopción de las decisiones. Esto depende de las estructuras, de las prácticas y de la gestión de los medios de comunicación social, así como de la medida en la cual faciliten un más amplio acceso a la comunicación, al abrirla a un intercambio de libre de ideas, de informaciones y de experiencias entre interlocutores situados en un plano de igualdad, sin predominio alguno ni discriminaciones”16.

Sin embargo, 25 años después de difundirse el Informe McBride, hasta el momento, estos aspectos se encuentran muy lejos de haberse alcanzado. Ante ello, el Informe planteó la necesidad de considerar los siguientes aspectos:

1.- Que los países “amplíen las fuentes de información que necesitan los ciudadanos en su vida cotidiana. Se requiere emprender un examen minucioso de las leyes y reglamentos vigentes para reducir las limitaciones, las cláusulas secretas y las restricciones de diversos tipos en las prácticas de información”17.

2.- Se debe abolir la censura o el control arbitrario de la información. En los sectores en los cuales estén justificadas unas restricciones razonables, éstas deberían quedar definidas en una ley, su aplicación estar sometida al control judicial y ceñirse a los principios formulados en la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos Humanos y en los demás instrumentos que adopte la comunidad de naciones”18.

3.- Los obstáculos y las restricciones que se derivan de la concentración de la propiedad de los órganos de información, independientemente de que sean públicas o privadas, merecen analizarse con toda profundidad para encontrar sus vías democratizadoras. Se debe proceder a un examen critico del problema de las condiciones financieras que se imponen a los órganos de información y de las medidas adoptadas para reforzar la independencia de la redacción”19.

4.- Por último, se deben tomar medidas jurídicas eficaces para limitar la concentración y monopolización; conseguir que las empresas trasnacionales acaten los criterios y las condiciones específicas definidas en la legislación y en las políticas de desarrollo nacional; invertir la tendencia a la reducción del número de responsables cuándo está aumentando la eficacia de la comunicación y la dimensión del público; reducir la influencia de la publicidad sobre la política de redacción y los programas de radiodifusión; y perfeccionar los modelos que permiten fortalecer la independencia y autonomía de los órganos de información”20.

Con el rescate de los postulados básicos que promovió el Informe MacBride se debe replantear la construcción de un nuevo orden mundial de la información que equilibre los enormes desajustes comunicativos y culturales que está ocasionando la aplicación indiscriminada de la Ley del Mercado Informativo sin contrapesos reguladores. De lo contrario, cada vez más se formará una cultura y comunicación salvajes que no impedirá sobrevivir a los seres humanos del siglo XXI.

Notas:

1 Un solo Mundo. Voces Múltiples. Comunicación e Información en Nuestro Tiempo, Sean MacBride, Fondo de Cultura Económica (FCE) y UNESCO, México, D.F., 1980, paginas, 260 a 262.
2 Ibid, paginas 264.
3 Ibid, paginas 184 a 185.
4 Ibid, paginas 184 a 185.
5 Ibid, paginas 186 a 187.
6 Ibid, pagina 453.
7 Ibid, pagina 189.
8 Ibid, pagina 190 a 197.
9 Ibid, pagina 197 y 198.
10 Ibid, pagina 278.
11 Ibid, pagina 279 y 280.
12 Ibid, pagina 279 y 280.
13 Ibid, pagina 281 a 288.
14 Ibid, pagina 449
15 Ibid, pagina 450.
16 Ibid, pagina 451.
17 Ibid, pagina 451.
18 Ibid, pagina 451.
19 Ibid, pagina 452.
20 Ibid, pagina 453.

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